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Tipos de Aceite de Oliva |
Tipos de aceite de oliva Este “zumo” que se extrae del fruto del olivo, este “oro líquido” con gran contenido en ácido oleico y considerado la grasa más saludable, se divide España, en cuatro tipos: Aceite de Oliva Virgen Extra El de mayor calidad y obtenido directa y únicamente por procedimientos mecánicos y otros medios físicos en condiciones -especialmente térmicas- que no produzcan la alteración del aceite. No tiene más tratamiento que el lavado, la decantación, la centrifugación y el filtrado. Es un producto natural que conserva el sabor, el aroma y las vitaminas del fruto y el único que se puede comercializar bajo las etiquetas de calidad de las diferentes Denominaciones de Origen. El grado de acidez no sobrepasa 0,8º. La puntuación organoléptica, dada por un panel de cata cualificado, debe ser igual o superior a los 6,5 puntos.
Aceite de Oliva Virgen Este aceite sigue los mismos parámetros de calidad que el Virgen Extra en cuanto a sus métodos de obtención. La diferencia es que el grado de acidez permitido en esta categoría es mayor, en concreto, su grado de acidez no puede superar los 2º. La puntuación obtenida por un panel de cata cualificado debe ser igual o superior a los 5,5 puntos.
Aceite de Oliva Refinado Aceite que se obtiene a partir del refinado de aceites que no han alcanzado los parámetros de calidad para ser considerados Virgen o Virgen Extra. El motivo principal es que en su proceso de elaboración han intervenido otros elementos químicos de limpieza de aromas, sabores y colores. Tras este proceso de refino, se mezcla con una cantidad determinada de aceite de oliva Virgen.
Aceite de Orujo de Oliva Este aceite es el resultado del refinado, por medios químicos, de los orujos -restos de pieles y huesos que quedan de la oliva después de haber sido prensada-. La grasa vegetal que se obtiene se mezcla con una determinada proporción de aceite de oliva Virgen. La graduación final en ácidos oleicos no debe superar los 1,5º.
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El de mayor calidad y obtenido directa y únicamente por procedimientos mecánicos y otros medios físicos en condiciones -especialmente térmicas- que no produzcan la alteración del aceite. No tiene más tratamiento que el lavado, la decantación, la centrifugación y el filtrado. Es un producto natural que conserva el sabor, el aroma y las vitaminas del fruto y el único que se puede comercializar bajo las etiquetas de calidad de las diferentes Denominaciones de Origen. El grado de acidez no sobrepasa 0,8º. La puntuación organoléptica, dada por un panel de cata cualificado, debe ser igual o superior a los 6,5 puntos.
Este aceite sigue los mismos parámetros de calidad que el Virgen Extra en cuanto a sus métodos de obtención. La diferencia es que el grado de acidez permitido en esta categoría es mayor, en concreto, su grado de acidez no puede superar los 2º. La puntuación obtenida por un panel de cata cualificado debe ser igual o superior a los 5,5 puntos.
Aceite que se obtiene a partir del refinado de aceites que no han alcanzado los parámetros de calidad para ser considerados Virgen o Virgen Extra. El motivo principal es que en su proceso de elaboración han intervenido otros elementos químicos de limpieza de aromas, sabores y colores. Tras este proceso de refino, se mezcla con una cantidad determinada de aceite de oliva Virgen.
Este aceite es el resultado del refinado, por medios químicos, de los orujos -restos de pieles y huesos que quedan de la oliva después de haber sido prensada-. La grasa vegetal que se obtiene se mezcla con una determinada proporción de aceite de oliva Virgen. La graduación final en ácidos oleicos no debe superar los 1,5º.